La inteligencia artificial aumentará 4.2 veces el consumo de energía para 2028, pero también abre oportunidades para optimizarlo.
La inteligencia artificial está transformando industrias, revolucionando servicios y potenciando decisiones. Sin embargo, su crecimiento exponencial trae consigo un nuevo reto global: el consumo de energía. Según estimaciones recientes, el uso de IA incrementará en 4.2 veces el consumo energético para 2028, impulsado principalmente por la demanda de procesamiento en centros de datos y el auge de herramientas generativas como ChatGPT.
Un estudio de PwC reveló que el 82% de los líderes empresariales ya han adoptado iniciativas de IA, aunque solo un 17% las ha implementado de forma plena. Esta rápida adopción, sumada al hecho de que la IA genera y procesa volúmenes masivos de datos, plantea un escenario en el que la eficiencia energética se convierte en prioridad.
Cómo la IA impacta el consumo de energía global
Aunque parezca paradójico, la IA no solo incrementa el consumo de energía, sino que también ofrece herramientas para reducirlo. Así quedó evidenciado durante el Innovation Day de Schneider Electric, donde se presentó cómo la IA puede contribuir a la transición energética a través de optimización de recursos y monitoreo inteligente.
Por ejemplo, la inteligencia artificial puede reducir entre un 5% y un 10% de las emisiones de CO2 al hacer más eficiente el uso de la energía.
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También permite minimizar el desperdicio energético en la transmisión y facilita la recolección y análisis de datos que antes eran imposibles de procesar. De hecho, en solo dos años, hemos recopilado el 90% de los datos existentes, lo que está transformando la manera en que se toman decisiones a nivel industrial y gubernamental.
Recomendaciones para reducir el impacto del consumo de energía
Para aprovechar el potencial de la IA sin comprometer la sostenibilidad del planeta, expertos como Javier Ortiz, CEO del Clúster Andino para Schneider Electric, proponen estrategias claras para reducir su huella energética:
- Desarrollar hardware más eficiente y de menor consumo.
- Diseñar modelos de IA más pequeños y ligeros, que demanden menos recursos.
- Descentralizar el cómputo, evitando el exceso de tráfico hacia centros de datos de alto consumo.
- Apostar por IA en dispositivos móviles, lo cual alivia la carga en la nube.
- Promover un uso responsable, limitando las aplicaciones innecesarias.
“La inteligencia artificial resuelve problemas más grandes de los que genera”, afirma Ortiz, quien enfatiza que, si se implementa correctamente, la IA puede ser una aliada clave en la eficiencia energética y en el desarrollo sostenible.
Colombia frente al reto energético de la IA
En el caso colombiano, la inteligencia artificial está generando beneficios tangibles como la automatización de procesos en pymes, el desarrollo regional mediante la reducción de brechas tecnológicas, y la mejora de los servicios públicos gracias a la innovación digital.
Con un crecimiento del 15% en infraestructura digital en 2024, el país debe seguir apostando por un uso inteligente y sostenible de la IA. De lo contrario, el incremento en el consumo de energía podría convertirse en un freno a su desarrollo.
La clave está en buscar el equilibrio entre innovación y sostenibilidad, y convertir la IA no solo en una herramienta de productividad, sino también en un pilar para un futuro energético más eficiente.