Los fraudes digitales potenciados por inteligencia artificial crecen en América Latina y obligan a empresas y usuarios a reforzar su cultura de protección de datos.

La transformación digital avanza con fuerza en América Latina, impulsando la productividad, la innovación y la eficiencia en múltiples sectores. Sin embargo, este progreso también ha abierto la puerta a un escenario cada vez más complejo: el crecimiento de los fraudes digitales que buscan robar datos personales y corporativos mediante técnicas cada vez más sofisticadas apoyadas en inteligencia artificial. En el marco del Día Internacional de la Protección de Datos, Xertica.ai advierte que el phishing y la ingeniería social han alcanzado un nuevo nivel de precisión y alcance.
Hoy, los ataques ya no se basan únicamente en correos genéricos o mensajes mal redactados. Gracias a la IA generativa, los ciberdelincuentes pueden analizar patrones de comportamiento, lenguaje y contexto para diseñar campañas altamente personalizadas, capaces de engañar incluso a usuarios con experiencia digital. El resultado es un ecosistema de amenazas más difícil de detectar y con impactos potencialmente devastadores para empresas, gobiernos y ciudadanos.
Fraudes digitales más dirigidos y difíciles de detectar
De acuerdo con el Threat Landscape Report 2025 de Fortinet, el uso de inteligencia artificial ha impulsado un aumento global de hasta 500% en el robo y la circulación de credenciales en la darknet. América Latina no es ajena a esta tendencia. Informes recientes de CrowdStrike señalan que sectores críticos como el financiero, el gubernamental, la salud y los servicios públicos se han convertido en blancos prioritarios de estos ataques.
Para Sergio Pohlmann, Director de Ciberseguridad de Xertica.ai para Brasil y América Latina, el panorama exige un cambio de mentalidad. “Estamos ante una nueva generación de fraudes digitales. La IA permite ataques de phishing extremadamente realistas, que explotan el comportamiento humano y el contexto local. Esto obliga a las organizaciones a replantear su estrategia de protección de datos desde una visión integral”, explica.
Los ciberdelincuentes ahora utilizan textos bien redactados, suplantación de identidades creíbles e incluso deepfakes de voz o imagen para generar confianza y provocar errores humanos. En muchos casos, basta un clic para comprometer información sensible y abrir la puerta a pérdidas económicas y daños reputacionales.
Fraudes digitales y el concepto de IA Blindada
Ante este escenario, Xertica.ai propone el uso de la llamada “IA Blindada”, un enfoque que combina inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad con una sólida gobernanza de datos, arquitecturas seguras y programas constantes de capacitación. El objetivo es evitar que las mismas herramientas de IA utilizadas por las organizaciones se conviertan en un nuevo punto de vulnerabilidad.
Este modelo parte de una premisa clave: la tecnología por sí sola no es suficiente. La formación continua de los equipos, las simulaciones de ataques y el fortalecimiento de una cultura organizacional orientada a la seguridad son esenciales para reducir el impacto del phishing y otros ataques de ingeniería social. “Ninguna solución funciona si las personas no están preparadas para reconocer las amenazas”, enfatiza Pohlmann.
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La protección de datos como prioridad estratégica
En un entorno donde los datos son uno de los activos más valiosos, la ciberseguridad ha dejado de ser un asunto meramente técnico. Hoy es una prioridad estratégica que incide directamente en la confianza, la reputación y la sostenibilidad de las organizaciones. Para Xertica.ai, el uso responsable de la inteligencia artificial debe ir de la mano de entornos seguros, transparentes y alineados con las regulaciones locales.
En este nuevo contexto digital, proteger la información significa proteger la confianza de clientes, usuarios y ciudadanos. Las empresas que apuesten por una adopción segura y ética de la IA estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos que plantean los fraudes digitales y para crecer de forma sostenible en una región cada vez más conectada.