En la nueva economía digital, las marcas deben competir por atención con datos, creatividad y experiencias relevantes para sobrevivir.
En un ecosistema saturado de estímulos, donde una persona puede recibir miles de impactos publicitarios al día, la economía de la atención se consolida como el mayor desafío para las marcas. Ya no basta con estar presente: ahora es imprescindible ser relevante. La irrupción de la inteligencia artificial, sumada a la fragmentación de audiencias, ha transformado radicalmente la forma en que los consumidores interactúan con el contenido.
Así lo confirma el más reciente informe de Findasense, “Branding Trends 2026: Efectividad en tiempos de hiperestimulación”, que analiza cómo las marcas deben adaptarse a un entorno donde cada segundo de atención vale oro. El estudio es claro: la clave no está en comunicar más, sino en entender mejor a las personas.
Según el reporte, las compañías que logren integrar datos, creatividad y experiencias significativas serán las que construyan relaciones duraderas. En otras palabras, la economía actual no premia el volumen, sino la pertinencia.
Economía y branding: cinco señales que están cambiando el juego
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es que escuchar al consumidor dejó de ser opcional. Aunque muchas marcas destinan entre el 10% y el 20% de sus presupuestos al entorno digital, fallan en la experiencia posterior a la compra. En un contexto donde el 72% de las estrategias exitosas se enfocan en la experiencia del usuario, ignorar al cliente puede resultar costoso.
Otro punto clave es la evolución de la televisión. Lejos de desaparecer, este medio ha mutado hacia formatos en tiempo real. Eventos deportivos, realities y transmisiones en vivo capturan la atención de audiencias jóvenes, consolidando una nueva era conocida como Real Time Televisivo (RTT). Los datos lo respaldan: el 70% de las personas asegura que la TV influye en sus decisiones de compra.
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En paralelo, la experiencia física ha recuperado protagonismo. En plena era digital, el contacto presencial se ha convertido en un diferenciador estratégico. Activaciones de marca, eventos inmersivos y pop-ups generan conexiones más profundas: el 80% de los consumidores es más propenso a comprar después de una experiencia en vivo.
A esto se suma el auge del concepto “phygital”, que combina lo físico y lo digital. Hoy, el 87% de los usuarios recuerda mejor a las marcas que ofrecen este tipo de experiencias híbridas, lo que demuestra que la omnicanalidad ya no es opcional, sino un estándar dentro de la economía contemporánea.
Economía de la atención e inteligencia artificial: el equilibrio necesario
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en esta transformación. El 91% de los consumidores prefiere experiencias personalizadas impulsadas por IA, y las campañas optimizadas con esta tecnología pueden aumentar el retorno de inversión hasta en un 76%. Sin embargo, el informe advierte sobre un matiz fundamental: la automatización sin humanidad no conecta.
En la actual economía de la atención, la confianza se posiciona como el verdadero diferenciador. Los consumidores valoran marcas más transparentes, cercanas e incluso imperfectas. En un entorno donde todo parece optimizado, lo auténtico destaca.
La gran conclusión del estudio es contundente: la efectividad ya no se mide por la viralidad, sino por la relevancia. Se trata de pasar del simple reconocimiento de marca (awareness) a la construcción de relaciones sólidas y duraderas.
En definitiva, en medio de la hiperestimulación digital, las marcas que logren simplificar su mensaje, integrar lo físico con lo digital y humanizar la tecnología serán las que lideren esta nueva era. Porque en la economía de la atención, innovar no siempre significa hacer más, sino saber escuchar mejor.