Más del 25% de los ataques cibernéticos en la región ocurren por accesos comprometidos, redefiniendo la seguridad digital.
Durante años, los ataques cibernéticos estuvieron asociados principalmente a virus, malware y ransomware. Sin embargo, el panorama de la ciberseguridad en 2026 evidencia un cambio estructural: el mayor riesgo ya no está en el software malicioso, sino en el uso indebido de identidades digitales.
De acuerdo con One Identity, más del 25% de las intrusiones en América Latina se originan en credenciales comprometidas, accesos privilegiados mal gestionados y fallas en los controles de identidad. Esto significa que los atacantes ya no necesitan vulnerar sistemas complejos; en muchos casos, simplemente ingresan utilizando credenciales legítimas.
Este fenómeno redefine el concepto de seguridad. El perímetro ya no está en las redes o en los dispositivos, sino en la identidad de los usuarios. En otras palabras, el acceso se convierte en la nueva puerta de entrada para los ataques cibernéticos.
Ataques cibernéticos y el riesgo invisible para las empresas
Uno de los aspectos más críticos de esta tendencia es su impacto financiero. A diferencia de los ataques tradicionales, donde el daño suele ser inmediato y visible, los accesos indebidos pueden operar de manera silenciosa durante largos periodos.
Esto se traduce en riesgos como fraude interno, filtración de información sensible, interrupciones operativas y sanciones regulatorias. Sectores como banca, telecomunicaciones, retail, energía y gobierno son especialmente vulnerables, debido a la complejidad de sus sistemas y la cantidad de usuarios con distintos niveles de acceso.
El problema se agrava en América Latina, donde la transformación digital avanzó más rápido que la evolución de los sistemas de control de identidad. Esta brecha ha generado un escenario en el que muchas organizaciones no tienen visibilidad completa sobre quién accede a sus sistemas, desde dónde y con qué privilegios.
En este contexto, herramientas como Privileged Access Management (PAM) y Access Management han pasado de ser soluciones técnicas a convertirse en pilares estratégicos dentro de la gobernanza corporativa.
Ataques cibernéticos: identidad, el nuevo perímetro de seguridad
El cambio de paradigma también está impulsado por factores como la adopción de la nube, el trabajo híbrido y la digitalización de procesos. Estos elementos han eliminado las fronteras tradicionales de la seguridad, obligando a las organizaciones a replantear sus estrategias.
En países como México, el mercado de gestión de identidades crece rápidamente, con una mayor adopción de tecnologías de autenticación y control de accesos. Mientras tanto, en Brasil, la regulación —especialmente con la implementación de la Ley General de Protección de Datos (LGPD)— ha elevado los estándares de cumplimiento, obligando a las empresas a reforzar la trazabilidad y el monitoreo de accesos.
Mira también: India Catalina 2026: Lista completa de nominados
En ambos casos, el enfoque es claro: pasar de una seguridad reactiva a una preventiva, basada en el control estricto de identidades.
Hoy, la pregunta clave ya no es si una organización será víctima de ataques cibernéticos, sino si tiene la capacidad de gestionar adecuadamente sus accesos. Saber quién entra, cómo lo hace y qué puede hacer dentro del sistema se convierte en la nueva línea de defensa.
En un entorno donde los atacantes utilizan credenciales legítimas como arma principal, la seguridad deja de ser solo una cuestión tecnológica para convertirse en un tema estratégico de negocio. La identidad, más que nunca, es el activo más crítico y el punto más vulnerable dentro del ecosistema digital.